sábado, 24 de septiembre de 2016

El agujero negro

En todas las casas, señoras y señores, existe un agujero negro.

Dentro de él, habita el monstruo que se come los calcetines, los chupetes y las horquillas.


El agujero negro posee sucursales en la lavadora, entre las camas, detrás de la TV, entre los cojines del sofá, detrás de las mesitas y en las cercanías del lavabo.

Tú acercas a cualquiera de estos puntos uno de los objetos anteriormente mencionados y... ¡zas! Se lo traga al instante. En cuanto te das la vuelta.

Respecto a los calcetines, todo es más sencillo. Cualquier persona con dos dedos de frente sabe que, al meterlos en la lavadora, existen elevadas probabilidades de que ésta sólo devuelva uno. Luego la puedes revisar y hasta desmontar si quieres... pero no lo volverás a encontrar.

El monstruo se lo ha zampado.

Con las horquillas... Y aquí podemos incluir también las gomas del pelo. Tú te compras un cartón de 50 horquillas o de 20 gomas y para Navidad ya está vacío. Y por casa, sólo una horquilla deforme y un coletero que ya no da más de sí.

Dicen las malas lenguas que el monstruo primero se come las gomas y luego se saca los restos de sus fauces con horquillas, que le dan por cierto el mismo aspecto que a un barero un palillo de dientes. Una vez hecho esto, también se las traga.

Ahora los chupetes. ¡Ay, los chupetes!

No importa que durante el embarazo consideres que tienes tantos que tu niño nunca los podrá utilizar. ¡Los cojones, vaya! Por muchos que acumules, los vas a acabar comprando de tres en tres y le durarán un suspiro.

No. El niño no los va lanzando por la calle. Eso es lo que crees tú...


Él los posa, despreocupado, en las cercanías del agujero negro. Es un chiquillo, no conoce esas triquiñuelas monstruosas, por lo que a continuación se dirige a coger un balón, a perseguir al perro o a quitarle el aro a su hermana. Pero nada más se da la vuelta... ¡Ahí sale un gran brazo peludo, que se apropia del pipi para tomárselo con el café!

Pones la casa patas arriba, moviendo las camas, los sofás, las mesitas... Y sólo te encuentras con una pelusa del tamaño de tu propia perra formada por sus pelos. Eso, una moneda de dos céntimos que termina en una hucha (un grano no hace granero...) y la etiqueta del jersey que te compraste en las rebajas y que ya tiene bolas, una mancha de aceite que no se va con nada y dos boquetes.

Científicos de todo el mundo se han reunido para estudiar este fenómeno, llegando a la misma conclusión.

Cuanto más atractiva sea tu casa en lo que a cacharros varios, necesarios y de pequeño tamaño se refiere, más puntos álgidos poseerá para tragárselos de buenas a primeras.

¿Solución? No existe. Es algo inherente a la condición de humano... y a la de madre en especial.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Peppa Pig no viaja a contramarcha

Josefa la Cerda. Ese dibujo animado, adorado por BB. De voz rechinante ella, sabionda, sabelotodo, insolente, listilla, enterada, egoísta. Siempre en compañía de su hermano George, un niño bastante petardo del que se ríe cada vez que puede.


Peppa y George viajan a favor de la marcha en una silla de 50 euros del Carrefour. Esto último no lo han dicho, pero se nota. Que el día que choquen comeremos cochinillo... Sino al tiempo.


Nuestra protagonista es una matona de guardería, sobre todo con el pobre George, que no hay capítulo en el que no lo deje de tonto. Quiere ir de guay y de líder de la clase, sobrellevando una ojeriza oculta y competitiva con su mejor amiga, Susy Sheep.

A veces sueltan alguna machistada, como que no se puede jugar al fútbol con una camiseta rosa, manteniendo a su vez el rol de los Simpson: mamá en la cocina y papá torpón en el sofá.

Sin embargo, prefiero ver a Peppa que a la mayoría de personajes animados actuales. Sus episodios duran cinco minutos y el colorido es absolutamente llamativo. Me parece de lo más entretenido junto con El Pequeño Reino de Ben&Holly, que es de los mismos creadores.

Pero a mi niña no. Peppa le sale por las orejas.


Este verano han vivido una guerra incruenta y continuada por el mando de la TV. Uno quería Peppa y la otra el Winx Club. El Winx Club sí que es para tirarse por la ventana, pero a ella le mola, y en cuanto uno se despistaba; ahí iba el otro y cambiaba de serie.

A mí Peppa en sí me gusta; pero el dibujo. Calladita, vamos.

Que por cierto, quisiera yo saber por qué no hay cosas de Peppa para niño. El otro día lo comentábamos varias madres en Twitter y una sabionda dijo que les comprásemos las camisetas que nosotras llamábamos "de niña" y punto. No, señora súper guay, no las calificamos "de niña" por ser rosas, ¡es que tienen hasta la forma femenina, marcando cintura! Y yo por ahí ya no paso.

Como mucho, si encuentras algo es de George. Ya, pero a él le gusta Peppa. ¿Tan difícil es?

Que a todo esto, hace poco me enteré de que en la costa sur de Inglaterra existe el Peppa Pig World, por lo que ya estoy pensando en conocerlo cuando BB sea un poco mayor.


¿A vosotros os gusta Peppa? ¿O la toleráis por vuestros peques?

martes, 20 de septiembre de 2016

La boda de Kiko y Makoke

El viernes 16, en horario compatible con su retransmisión en directo -pese a salvaguardar la exclusiva- por Sálvame y Sálvame Deluxe, Kiko Matamoros aka Mortadelo contrajo al fin matrimonio con Makoke, su pareja desde hace 18 años.



La novia iba guapísima, súper clásica y elegante. A mí me sorprendió completamente, porque pese a que no tenía duda de que iba a ir favorecida, no me la esperaba tan fina y sobria.

Es una de las novias más guapas que he visto este año, y de famosas, no me gustaba tanto otra desde Eva González.

Iba perfecta vestida, peinada, maquillada... una auténtica pasada. El ramo también era muy bonito, no como el de Rociíto y esas moras verdes en proceso de maduración, que aún golpean mi subconsciente.

El vestido de la novia era un Pronovias personalizado, añadiéndole mangas, espalda de encaje y un metro de cola.

Para el baile se cambió de traje, eligiendo uno de Rosa Carboné, en tul plumeti y blonda de encaje italiana bordada con pedrería. Precioso y muy apropiado, aunque yo no soy partidaria de cambiarte, algo cada vez más habitual en toda exclusiva que se precie.


El novio... qué os voy a decir del novio... vamos a ver... Si te llaman Mortadelo, ¡¡¡NO TE VISTAS COMO EL SUSODICHO!!!

No me gustó nada. Aparte de que ya va él poco favorecido con todas las operaciones estéticas que lo han dejado hecho un cuadro, sólo le faltaban al lado Filemón y la Ofelia. Siendo alto y con buen cuerpo le hubiera sentado bien cualquier traje... que no evocara a un tebeo de Ibáñez.


Y esa cadena de oro que llevaba ahí colgando...

Vamos, que no. Sin embargo, un traje similar llevaba Javier Tudela, hijo de la novia y padrino del evento, y le sentaba como un guante.

Hay que decir que los niños son guapísimos, tanto Tudelita como Ana, la hija común, son una monería. La niña, que ejerció de madrina, iba preciosa también.

Los cuatro hijos del anterior matrimonio del contrayente no asistieron. Algo dijo Diego de que aún estaban esperando a que pagara la pensión de junio y julio de la pequeña...

Ahora vamos a lo importante: los invitados.

En general, la gente ha ido muy bien vestida y ha habido invitadas sensacionales, como Tamara Gorro, Ivonne Reyes, Elena Blanco, Marta Castro o Cristina Sainz.

Sonia González, la mujer de Juan Peña, estaba muy guapa, pero su vestido no hubiera desentonado en una novia. A mí, desde luego, no se me ocurriría llevarlo a una boda y más teniendo vuelo. Para una cena de gala, por ejemplo, hubiera sido más apropiado. Aunque sólo era blanco el cuerpo, el rosa cuarzo de la falda era tan claro que yo no lo habría elegido.


Como viene siendo habitual en toda boda del colorín que se precie, no faltaron Mamacampos y Terelu.

Mamá se personificó con este mismo vestido, que no le quedaba ni bien ni mal. La tela era bonita. El peinado no me gustó.

En esta ocasión no acudió con Nosellamabigotesellamaedmundo, quien se encontraba en Londres por un asunto familiar.


Terelu lucía un vestido de señorona que le daba un aspecto de mujer de sesenta años. Si bien el de la boda de Rociíto era precioso pero le sentaba como un tiro, con este no desentonaba tanto, pero tampoco la favorecía.

Que digo yo que con tanta boda tendrá que rehipotecar el triplex por cuarta vez, cosa inentendible trabajando en la TV, saliendo en todos los programas y haciendo nada que se lo compró. Pero claro, cuando se quiere mantener cierto nivel de vida, son cosas que pasan.

Hasta en la sopa están estas mujeres, y luego se quejan de que las ponen a caldo en todas partes.

Morí de risa leyendo el reportaje de Lecturas, ante una frase que comenzaba "Terelu comía a mandíbula batiente..." Un crack el periodista jajaja


A Carlota Corredera la pusieron de elegante a un nivel Infanta Elena en tiempos de Marichalar. Sus propios compañeros, claro.

Aunque es visible lo muchísimo que adelgazó tras dar a luz y el vestido por delante no estaba mal, la cola era espantosa y muy forzada. De pelo estaba guapa y el maquillaje era muy natural.

Sin cola hubiera ido infinitamente mejor, puesto que a menudo menos es más.

Luján Argüelles estaba guapa sin más, pero yo no la considero de las mejores vestidas. Iba bien y punto.

A Estefanía Luyk, ese mono prestado por su madre le quedaba grande o lo parecía. Además, había etiqueta: señoras con vestido largo. ¿Tan difícil es cumplir con ella? Chica, que tienes un tipazo y con cualquier vestido hubieras llamado la atención.

La más elegante de la boda, aparte de la novia y la madrina, fue sin duda Tamara Gorro. Ese Hannibal Laguna en morado le quedaba como si lo hubiesen diseñado especialmente para ella.

El menú me gustó: crema de puerro y trufa, ensalada de bogavante, sorbete de mandarina, solomillo a la broche y tarta nupcial. La tarta nupcial no sé si estaría buena, pero la decoraron espectacular. A mí no me gustó la presentación de la mía -aunque era deliciosa- y con esta morí de amor.

Lo que me pareció horroroso fue filtrar los 120.000 del ala que supuestamente se gastaron e incluir en la invitación una tarjetita con el número de cuenta.

ODIO las bodas en las que se facilita el número de cuenta e incluso las ha habido a las que no acudí por eso mismo. Me ofende. Cuando invitas, estás invitando; no recaudando. Creo que cada persona es lo suficientemente sensata para saber lo que tiene que regalar y en España no es raro que te den dinero. Una cosa es que te pidan el número de cuenta, ¿pero ya meterlo tú por los morros? Aparte del palo que luego te pega Hacienda, pero ese ya es otro tema.

Y decirles a tus invitados que quieres dinero antes de que te pregunten, ¡qué horror! A mí es que esas cosas me dan tanto reparo, que cuando la gente me llamaba para ver lo que quería, les decía claramente que me daba igual. Es que se me hubiera caído la cara, contra ni más para indicarlo.

Dicho esto, en unos días se casa Paquirrín...

jueves, 15 de septiembre de 2016

La boda de Rociíto

Sí. Hoy es el día en que al fin atiendo vuestras peticiones y, aprovechando que tengo un rato libre, vengo a comentar la que hubiera sido la boda del año de no haberse desposado Piruli y P. en las vísperas.

Que también me habéis solicitado post sobre el enlace de estos últimos, pero eso creo que le corresponde a la contrayente cuando vuelva de Canarias. Yo ya le troleo la entrada si eso...


Tal y como os comenté por activa y por pasiva, era evidente que el look de novia de la señora de Albiac iba a ser alabado. ¿Motivo? Pues porque fue tan sumamente emperifollada y recargada en su primera boda, que cualquier cosa en comparación nos iba a parecer bien.

Después de dos décadas, aún no entiendo qué se le pasó por la mente a la Jurado a la hora de ataviar a una chiquilla de 18 años, que con cualquier vestido juvenil hubiera ido mona, con esos faldamentos, lentillas, postizo patrocinado por Ruppert y demás parafernalias.

Creedme que me gustaría colgaros aquí las fotos de la boda, pero mi Hola se lo llevó mi madre y en internet pocas he encontrado.

Así que bueno, vamos con el destripe: A mi criterio, fue bien peinada y maquillada. El vestido estaba bien pero no me mata. A ella le quedaba bien, sin más. No iba guapísima porque no es guapísima ni elegante porque tampoco es elegante; pero el outfit en conjunto era sobrio.

Hannibal Laguna, al igual que Pronovias en su día cuando vistió a Belén Esteban, sabía lo que se jugaba con un vestido en el que iban a estar puestas todas las miradas, al ser llevado además por una novia un tanto vulgar. Y salió del embrollo más que de sobra.

Eso sí, de la suegra no puedo decir lo mismo. Aunque fuera de HL, apareció vestida y peinada de cualquier manera. Era madrina porque actuó como tal, no porque lo pareciera.

Fidel adelgazó para la ocasión y lucía bien en conjunto, sin más.

Antonio Carrasco, pues como un hombre mayor cualquiera sin interés por la moda. Pudo ir mejor, la verdad.


Mamacampos vendió muy alegremente su modelo a Hola en la edición anterior, pero se encontró con más calor que Terelu delante de un cocido maragato. Así que se tuvo que aguantar y lucir la manga larga. El vestido le quedaba bien, pero iba inapropiada en los que resultaron los días más calurosos del verano.

Terelu, aunque en esa foto salga bien, estaba embutida. Tengo serias dudas de que su vestido volviera invicto a casa. Precioso, eso sí, pero no le quedaba bien como a toda persona que no acepta sus quilos de más y viste sin tener en cuenta su peso. Su hija iba muy guapa.

Carmen Borrego... de manga larga como Mamá y volvemos a lo mismo, quien no tiene estilo no puede inventárselo.



Con Bigote ahora rebautizado por Mamacampos como Edmundo Arrocet... me pasa lo mismo que con todos los señores mayores teñidos: me da repeluco. Y él, en concreto, me parece un virulillas. Así que bueno, en su línea.


Lara Dibildos... ni frío ni calor. La veo sin sustancia. Es alta y delgada, no tiene mal tipo y podía lucir esa espalda, pero su vestido no me dice nada.


Chayo me gustó. Creo que ha sido la vez que mejor la he visto, porque ella por lo general es bastante antigua para su edad y en esta ocasión iba guapa, aunque el tono de labios no fue el adecuado. Su marido ni fu ni fa.


Jesulina un horror. El vestido más feo de la boda, dejando en anécdota el de Chenoa, y de pelo... fatal de los fatales. Su traje es un ejemplo de que no nos podemos poner todo lo que nos gusta y de que algunas amigas, cuando les preguntamos si algo nos queda bien, deberían ser más sinceras y decirnos la verdad. Igual que nuestra madre antes de salir de casa.


Ángel Nieto, con semejante camisa abierta y ese colgante de cuero, iba Briattore total. Desacertadísimo para mi gusto, con un look entre Corrupción en Miami y capo de mafia procedente de Europa del Este. Su señora se podía haber peinado.


La novia se cambió de vestido a efectos del baile y se puso otro, también de HL, que veo sensacional para una noche de diciembre en Punta Cana.

Aparte de que no pegaba ni con cola, no me gusta la moda de cambiarte de vestido. Para una vez que te casas -bueno, ella no- y con lo rápido que se te pasa el día de tu boda, es una pena no disfrutar el traje hasta el final. Sobre todo porque es para guardar...

El menú me pareció cutre, sin más.

Pero lo verdaderamente atroz de esta boda fueron las declaraciones de la novia, que a Virginia textualmente le ofenden como si fueran con ella.

"Rodeados de toda la gente que queremos" y "el día más feliz de mi vida" son frases que quedan muy bonitas en una novia, salvo que ésta tenga dos hijos y además no los haya invitado a su boda.

A mí lo de querer a un tío por delante de tus hijos me rechina. No lo he entendido ni lo entenderé jamás. Son amores diferentes, es cierto, pero por encima de los hijos no hay nada. Y si no piensas así, no los tengas, y menos dos.

Por otra parte, tiene que ser muy triste que, aparte de tus hijos, falte toda la familia de tu madre salvo una prima. Tus tíos, tus hermanos, tu padrastro, tus primos... Todo el mundo. Porque es perfectamente lógico no hablarte con alguno, ¿pero con todos?

Yo me moriría de pena si el día de mi boda no estuvieran mis hijos, de hecho no me podría casar porque estaría amargada total. Que te falten tus padres es muy triste y no tiene solución, pero a tus hijos los puedes llamar, puedes arreglar las cosas. Porque cualquier madre haría lo imposible para reconciliarse con ellos. Son jóvenes y la relación es perfectamente recuperable.

Sinceramente, la boda no me ha gustado y hacía mucho que no veía a tanta gente mal vestida en un mismo evento. La novia no iba mal, pero salvo eso, he visto cientos de eventos del mismo palo con un presupuesto infinitamente menor y mucho más finos, elegantes, bonitos y emotivos.

El dinero no lo hace todo y hay cosas que no se pueden comprar.

Por ejemplo, el derecho a la intimidad, ganado por sentencia, después de una exclusiva en el Hola. Ahora, a quejarse.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Desde La Mancha con calor

Sí, aún sigo viva.

A 33° en plena mitad de septiembre, pero viva.
Los avances de BB están siendo alarmantes, sobre todo porque cuando le preguntas que a quién quiere más en el mundo te responde convencido: A TATA.

Tata es mi progenitora.

Ay mi progenitora... ¡Si yo os contara!


Me ha prohibido, a mis 32 añazos, subir sola al cerro del pueblo "porque ahora mismo en España están desapareciendo muchas chicas y el pueblo ya no es el que era. Hay gente <rara>".

El término "gente rara" se refiere a forasteros, pese a que el pueblo está más vacío que La Isla sin Camarón. Y aquí forasteros, si quitamos a los chinos del bazar, igual hay dos.

Vamos, que existen personas cuyo único fin en la vida es mudarse a un recóndito pueblo de La Mancha, con el fin de esperar mi visita, seguirme hasta el cerro y hacerme dar con los huesos en el fondo de un pozo insalubre. Que lo sepáis.

Pero, amiguitos y amiguitas, he hecho un gran descubrimiento: LA MORCILLA CHORICERA.

Mother of the lamb, qué cosa más deliciosa. Quien me iba a decir a mi que me iba a gustar una morcilla hasta límites insospechados.

Claro que no me llevo muchas, porque entre las maletas, la silla del niño y las pastas, las tortas y los mantecados que se vienen con nosotros, el espacio es limitado.


El otro día fue la feria y hubo toros. Me negué a ir a la plaza, pero los vi. Si bien me parecen algo atroz en sí, cuando un torero o un banderillero es malo, aquello se convierte en el espectáculo más horrible que se pueda imaginar. Vino un famoso torero y, dentro de lo malo, mató en dos segundos; pero hubo otros que mejor no comento lo que opino sobre su "faena". Ufff... Y luego ir paseando y encontrarme la sangre y otros restos del pobre animal... Demasiado para mi...

La verdad es que es un choque enorme con Asturias, porque lo que aquí está tan normalizado; allí sería inconcebible. Mis abuelos eran taurinos, como es aquí casi todo el pueblo, y eso no le resta un ápice de bondad a la gente, que es lo más encantadora y servicial que yo me he encontrado en mi vida.

Simplemente, lo tienen tan normalizado que despersonalizan al animal. A mi madre y a mi eso nos ha costado mucho, porque somos las típicas que cuando se le clava algo al toro damos un salto y miramos para otro lado haciendo un mal comentario.

En el pueblo hay mucha tradición de toros y es normal que los bares estén llenos de cabezas de animales y de carteles taurinos.


El otro día me fui a un concierto flamenco en la plaza de toros y me encantó. Me lo pasé genial y hasta subí partes a Instagram, porque fue una pasada.

La verdad es que me va a dar mucha pena irme, porque aquí se está muy bien y cuando bajen un poco las temperaturas; mucho mejor.

El vino de Valdepeñas is the best of the best.

Viva el vino de Valdepeñas.

Y las morcillas choriceras.

Y el paseo que me voy a dar ahora hasta el cerro, a expensas de forasteros secuestradores que se mudan a La Mancha con el único fin de hacerme desaparecer.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Desde La Mancha con amor

El martes por la noche y después de un viaje larguíiiisimo con quedada bloguera por el medio, al fin arribé en mi pueblo.

En pleno septiembre, hacía más calor que fo***ndo debajo de un plástico negro, según la nueva expresión acuñada por mi tía.

Eso sí, la tranquilidad es impagable.

BB ha descubierto una nueva afición, que consiste en bañarse con la manguera en el patio.

Los patios manchegos molan. Molan mucho.

Una casa de La Mancha sin patio es como Soñadora sin hablar de infertilidad o como si Piruli nos hubiera ocultado las fotos de su boda.

Una casa manchega sin patio es como tener un novio en Graná.

Me estoy poniendo ciega de pisto, mojo vendimiaor y demás cosas típicas. Porque yo soy tan educada que me como todo lo que me den y, con tal de que lo haga otro, me como lo que sea.

Podría contaros más cosas, pero ahora mismo estoy absorta en no hacerme pis encima, ya que mi progenitora se ha ido a la romería y no me puedo ausentar del frío suelo, donde me hallo sentada custodiando el sueño de mi hijo, hasta el WC.

Que también sería otra odisea, porque eso significaría saltar por encima de mi prima, quien ha colocado estratégicamente su colchón hinchable en mitad del camino.

Así que, de animarme a miccionar en estas condiciones, me lo convalidarían por 1° de Ninja.

Seguiremos informando

lunes, 22 de agosto de 2016

Las vacaciones en el pueblo

Toda la vida, desde que tengo uso de razón, he pringado vacaciones y fines de semana en el pueblo de mi padre. Situado a media hora de mi casa, se encuentra en una de las zonas más turísticas de Asturias, tanto que en verano se llena de veraneantes.

Ahora de adulta no me importa ir de vez en cuando y hasta me lo paso bien, pero de pequeña no le veía la gracia.

No me gustaba nada estar allí y me pillaba unos aburrimientos de campeonato.

En la empresa de mi padre, siempre se sorteaban apartamentos costeros por toda España entre los empleados, y yo me moría por ir. Pero no, no echamos la solicitud ni una sola vez. Siempre nos íbamos al mismo sitio, exceptuando alguna vez cada mucho que veraneábamos en el de mi madre, sito en Ciudad Real.

Eso era otra cosa. Yo adoraba veranear en Ciudad Real. Nada me molaba más en verano que ir a Ciudad Real, pasear por los campos secos y las calles vacías, subir al cerro y sentarme en una silla en la puerta por las noches para ver las estrellas y cotillear. Mi mejor plan para el verano.

Nadie elige lo que le gusta y ese era mi destino favorito si podía elegir.

De hecho, el mes que viene me voy y estoy loca de contenta.

Volviendo al pueblo; yo no quería ir. Aburrida en casa, veía con envidia Verano Azul y deseaba con todas mis fuerzas cambiar de aires y hacer una pandilla con la que vivir mil aventuras. Pero nada, dale que te pego con el mismo sitio, porque se supone que el campo es lo mejor para los niños aunque a los niños no les guste el campo y se pasen el verano con cara de seta. Es más, mi madre seguro que a día de hoy diría: "Andaaa, si lo pasabas muy bien".

Encima la única "niña" (entrecomillo porque nunca fue una niña) de mi edad que tenía para disfrutar en verano, era mala, envidiosa, amiga de lo ajeno y acomplejada. Una maravilla de amiga, en resumen.

¡Todo junto gloria!

Luego vemos casos como el de Irenota, que no tenía pueblo y les suplicaba a sus padres que le dejaran decir que Cedeira, donde veraneaba un mes al año, era el suyo.

A mi es que siempre me han gustado Don Quijote, los molinos, el calor extremo, las migas y el vino de Valdepeñas. De hecho, igual hasta me compro una bota el mes que viene para integrarme más y me la llevo a la romería, iba a ser un puntazo.

¿Vosotros también os habéis debatido entre dos pueblos, sin poder esconder vuestras claras preferencias? ¿Sois de los que no tienen pueblo y siempre lo desearon? ¿El pueblo os cargaba y vendisteis la casa de la abuela tan pronto como Dios se la llevó? ¿O estuvísteis contentos desde el primer momento con aquel que os tocó?

Porque a mi ahora de mayor me gustan ambos, pero de pequeña no era así, y tengo claro que si ir significa que mis chavalines se aburran; no los voy a llevar. Aunque desde que tienen piscina se declaran bastante conformes, todo sea dicho.